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Ecuador: la pseudoizquiera populista busca ir a ballotage con un banquero y no con la izquierda indigenista

Las elecciones en Ecuador generaron un fenómeno curioso: el ganador fue el correista Andrés Arauz, pero deberá enfrentar un ballotage con el segundo. Ese lugar se disputa entre un banquero y un indigenista.

Yaku Pérez, el indigenista que hace temblar al correismo.

*Por Horacio Minotti, Director Ejecutivo de Trust Consultora. Las elecciones en Ecuador han planteado para la clase política dominante, un dilema poco común. Si bien se ha impuesto con cierta holgura el candidato del ex presidente Rafel Correa, Andrés Arauz, su triunfo no fue lo suficientemente abultado para evitar la segunda vuelta electoral.

Por ende la disputa se ha trasladado, por ahora, a la definición del segundo puesto, es decir, quien será el que enfrente a Arauz en ese ballotage. Y allí es donde todo se complica: el recuento avanza lentamente y la pelea es entre Guillermo Lasso, banquero, representante de la “derecha” anti Correa, y Yaku Perez, cuyo electorado responde a una izquierda mas pura, indigenista y ecologista.

En estas horas, Pérez se estaría imponiendo por unos pocos votos, pero quedan muchos por contar y el escaso margen puede dar vuelta las cosas rápidamente.

Sin embargo, lo curioso (o no tanto), es que el correismo que postula a Arauz, trabaja intensamente en garantizar que su rival de segunda vuelta sea Lasso y no Pérez. Es que enfrentar al banquero en segunda vuelta garantiza la victoria: Lasso ya perdió dos elecciones frente a los seguidores de Correa, y su presencia en el ballotage garantiza que la mayoría de los votos indigenistas de Perez caigan en la bolsa de Correa-Arauz.

El correísmo que postula a Arauz, trabaja intensamente en garantizar que su rival de segunda vuelta sea Lasso y no Pérez.

Sin embargo, si el que enfrenta al candidato del presidente exiliado es Perez, es un misterio adonde irán a parar los sufragios de Lasso. Algunos especulan con que, de todos modos, se los adjudicará Arauz, porque los votantes de derecha podrían preferir una opción populista con la que pudiesen “acordar” ciertos negocios, como los petroleros; aunque muchos creen que los seguidores de Lasso podrían inclinarse por Pérez, como un modo de terminar para siempre con el correismo.

Correa y los suyos, como Arauz, responden a una lógica populista con sesgo chavista, pero con buenos vínculos con ciertos sectores del poder económico. El ejemplo del petróleo es el más interesante. Los indigenistas son ecologistas y se han negado a ciertos modos de explotación petrolera que Correa oportunamente autorizó.

Guillermo Lasso, el banquero que Correa y Arauz prefieren como rival.

La pelea de segunda vuelta, podría darse entre una supuesta izquierda acuerdista y populista, y una más auténtica e indigenista, lo que lleva el resultado al máximo de incertidumbre. Arauz y Correa prefieren al banquero Lasso, al que no le otorgan ninguna chance de darles batalla.

En todo caso, parece empezar a surgir en Latinoamérica, una suerte de “tercera posición” que pone más en jaque al chavismo y sus satélites porque los divide, que a los sectores de derecha o centroderecha.