Internacional

El virus chino que doblegó a occidente

El Coronavirus cambió la configuración de la democracia occidental, los cliclos políticos y sociales, destruyó el PBI del primer mundo y retrasó el desarrollo tecnológico. Pero China, avanza.

Crédito: El Independiente.

*Por Horacio Minotti. Director Ejecutivo de Trust Consultora. Hace un año la reelección del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, era un hecho. El crecimiento económico y los niveles de empleo implicaban hitos históricos, no existían revueltas ni tampoco habían explotado problemas raciales, al menos no a estos niveles. La oposición demócrata estaba confundida, su oferta electoral atomizada y lucía débil.

Trump es un dolor de cabeza para los chinos, lideraba una guerra comercial inédita con el gigante asiático que incluso influía negativamente en los países en desarrollo. A la sazón, los creadores del Coronavirus (involuntarios o no) aspiran a sentirse mas cómodos con los rivales del actual presidente, si llegan a la Casa Blanca. El virus chino lo hizo.

Europa enfrenta cuarentenas y toques de queda, medidas surrealistas y medievales, impensables hace 10 meses. ¿Alguien podría creer que era posible encerrar a los ingleses, privarlos de sus pubs y su libertad? Los franceses, gozan vivir en la cuna de los derechos humanos y la libertad del hombre, pero desconcertados, deben encerrarse por orden del estado a las 20 hs.

El virus chino desnaturalizó occidente, lo obligó a renunciar al propio fundamento de su modo de vida, lo arrodilló, confuso e indefenso. Invirtió, desaceleró o modificó los cursos históricos, políticos y económicos de los países.

Probablemente en unos años, con suficiente distancia histórica, podamos ver que el desarrollo científico y tecnológico que avanza a una velocidad escalofriante, en buena parte se ralentizó este año. Los científicos se vieron impedidos de trabajar en equipo, de intercambiar experiencias, muchos estuvieron aislados en sus casas, alejados de sus implementos de trabajo.
Todo ello por no mencionar el desplome económico mundial, la caída estrepitosa de los PBI de los países centrales, el crecimiento de desempleo. Occidente es mucho más pobre y financieramente más frágil que antes de esta tragedia.

¿Los chinos?. Bueno ellos resolvieron la problemática de la pandemia antes que el resto. Utilizaron si mecanismos medievales y coartaron libertades, pero qué más da, nada fue muy distinto a lo que es habitualmente. En China no hay democracia, no hay libertades civiles, el sistema de producción depende en mucha mayor medida del Estado, lo mismo ocurre con el desarrollo tecnológico. Nada cambió mucho para China, salvo que sus adversarios pasaron todo un año y quien sabe cuanto tiempo más, luchando contra un virus desconocido y retrocediendo al siglo pasado en muchos sentidos.

La economía de Beijing no parece haberse visto demasiado afectada. De hecho, el Estado chino lanzó el yuan electrónico, la única moneda de esas características con respaldo estatal.

La economía de Beijing no parece haberse visto demasiado afectada. De hecho, el Estado chino lanzó el yuan electrónico, la única moneda de esas características con respaldo estatal. No es un secreto que el dinero electrónico es hoy una importante fuente de inversión y transacciones en el sistema global. A estas alturas el yuan, o mas propiamente el renminbi, es la octava moneda nacional más utilizada en el comercio internacional, pero las facilidades que otorga el dinero electrónico le darán un lugar mucho mas relevante una vez que su funcionamiento esté en plenitud.

La eventual existencia futura de un dólar o un euro electrónico están todavía en niveles de ciencia ficción, mientras que los chinos ya prueban internamente su moneda siglo XXI.

Respecto a la pobreza, China no tiene un problema social grave en tal sentido. Los ciudadanos son pobres, tal vez un poco menos que hace 20 años, pero sus condiciones de vida parecen socialmente aceptadas. Desde Tiananmen hasta acá, el régimen ha mantenido a la gente “conforme”.

Debo en este punto aclarar, que no aliento las conjeturas conspirativas sobre el virus chino. No obstante, soy abogado por formación y ejercí un tiempo el derecho penal. En un curso de posgrado sobre “Investigación Penal Preparatoria” el gran profesor que lo dictaba insistía en que, uno de los primeros elementos a considerar en la investigación de un crimen, es determinar quién resultó beneficiado con el hecho. También alguien me enseñó el valor de los “indicios vehementes”.

Pero es muy posible también que la casualidad y la falta de prevención y sanidad alimenticia adecuada en la propia China, la haya terminado beneficiando, quien sabe. En definitiva, las cosas son de este modo y no de otro.

Lo concreto es que occidente está de rodillas. Mira absorto como su democracia, sus libertades, sus costumbres, su riqueza y su salud se evaporan.

Lo concreto es que occidente está de rodillas. Mira absorto como su democracia, sus libertades, sus costumbres, su riqueza y su salud se evaporan, y como sus cursos políticos y sociales cambian, sin demasiada ni fundada expectativa de mejora en lo inmediato; mientras China continúa su ritmo constante de crecimiento y desarrollo tecnológico y económico sin alteraciones en su cultura social. Una ventaja comparativa interesante que le ha dado a China, el curioso virus chino.