Internacional

La centralidad política en los Estados Unidos: ¡hablen de Biden!

Hoy asume el nuevo presidente de los Estados Unidos, pero durante toda la campaña electoral, el larguísimo y cuestionable recuento de votos y todo el proceso posterior hasta hoy, la figura central de la política norteamericana siguió siendo Trump.

*Por Horacio Minotti. Director Ejecutivo de Trust Consultora. Ese buen hombre sonriente, de palabras moderadas en los momentos más críticos, elegante, formal, que hoy asume nada menos que la presidencia del país mas poderoso del mundo, fue hasta hace minutos nomás, un satélite de los tantos en la política de los Estados Unidos.

Es, como les gusta decir por aquellas latitudes, el nuevo “líder del mundo libre”, pero su espacio en el universo político estadounidense, fue el de un satélite, su antecesor, rival en el proceso electoral, siguió siendo protagonista excluyente incluso “perdiedo” la elección, y no sólo Donald Trump fue el sol del sistema político, muchas otras figuras, incluso del mismo partido demócrata de Joe Biden, como la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi y varios otros, fueron astros mucho mas cercanos a ese sol, que el propio Biden.

Los medios norteamericanos jugaron un rol determinante en el resultado de las elecciones, buscando empujar a Trump por fuera de la presidencia, evitando su reelección, pero parecen quedarse sin un protagonista llamativo que complete sus páginas, que se destaque en sus tapas, que venda ejemplares o acapare lectores, para alabarlo u odiarlo.

No sólo Donald Trump fue el sol del sistema político, otras figuras, incluso del mismo partido de Biden, como Nancy Pelosi y varios otros, fueron astros mucho mas cercanos a ese sol, que el propio presidente electo.

Un buen amigo, polítologo destacado él, me decía hace muy poco: “a vos no te parece que cuando sale Biden, la pantalla es como si se pusiese en blanco y negro?”.

Es hora de hablar de Biden. De su próxima gestión, corta aparentemente según sus promesas, de solo un período, sus planes, porque el mundo no va a ser para este burócrata de Washington, sencillo. No lo era antes de la pandemia, los desafíos estratégicos y geopolíticos de los Estados Unidos no eran para subestimar, al contrario, son tal vez los más complejos desde el fin de la guerra fría.

El ex vicepresidente de Barak Obama, deberá enfrentar lo que se llamó la “guerra comercial con China”, aunque lo “comercial” es un título periodístico, de lo que en realidad es un combate abierto en varias áreas por el control del mundo, y el desafío es muy similar al que proponía la Unión Soviética hasta la caída del muro, ya no será capitalismo contra comunismo, pero si democracias versus dictaduras, y su eficiencia para resolver los problemas de la gente. Y, en base a tal eficiencia expandirse al mundo. O mantenerse. El modelo democrático del que Estados Unidos se ufana de ser ejemplo, ya esta expandido, ahora debe mantenerse mostrando dicha eficiencia, en temas de interés y relevancia mundial, como la administración de la pandemia.

China la generó, pero, tal vez justamente por eso, fue eficiente en su control, con un modelo de dictadura capitalista. Las democracias flaquean ante el virus, entonces ¿será Biden el líder que lleve a la cabeza del mundo democrático a exhibir como se controla esto con eficiencia y a la vez respetando la libertad?

Desde hoy habrá que empezar a mirar Biden, lo que hace y también lo que no hace. Como se relaciona con la Unión Europea, como conduce la OTAN, como tiene éxito en la reconstrucción económica de los Estados Unidos que en 2020 se desmoronó con la pandemia, o no lo tiene. Como lidera la batalla que los estados nacionales librarán en los próximos tiempos contra las criptomonedas que amenazan el futuro de las monedas nacionales de los países, o como, desde una visión moderna y flexible del futuro, adapta el sistema a la convivencia con tales criptomonedas. China ya tiene un plan para eso: puso en marcha el yuan electrónico, puede ser un éxito o no, porque la gente parece confiar mas en este tipo de monedas que en las que imprimen los países, pero hay un plan. ¿Estados Unidos podrá estar a la altura?.

Desde hoy habrá que empezar a mirar Biden, lo que hace y también lo que no hace.

La idea no es comenzar una enumeración interminable de desafíos, justamente porque son incontables. Pero en definitiva, lo que habría que empezar a analizar es si la buena triquiñuela política de los demócratas norteamericanos será exitosa. Biden es una pieza de esa jugada. Un presidente que va por un solo período, enfrenta y derrota a Trump, con todas las incidencias que vimos estos meses: elecciones extrañas sin un ganador claro, que se decidieron 10 días después del acto comicial, denuncias de fraude, presentaciones judiciales, gente enardecida tomando el Capitolio, y algunas cosas más que todavía pueden surgir.

Mientras Biden gobierna estos cuatro años, los demócratas buscan un candidato que presentar en las elecciones de 2024, pero esta vez uno durable, para dos períodos. Dirimen sus internas y buscan entre sus filas un Obama o un Bill Cinton que hoy, no se vislumbra. Y entonces, completan 12 años consecutivos en el poder. Para ello, Biden no debe, al menos, resultar un fracaso, su exigencia es simple: no empeorar las cosas para que haya chances en 2024 y no se le ocurra a Trump, intentarlo de nuevo. O que no crezca una figura republicana que haga que el buen Biden, termine siendo Jimmy Carter.

Pero ya es tiempo de mirar a Biden. Mientras siguen atacando a Trump, censurándolo, adjudicándole maldades casi una película de Batman, iniciándole un juicio político sin sentido porque ya se fue, indirectamente lo mantienen en el centro de la escena política y Estados Unidos unge al presidente, hasta hoy, menos poderoso del último siglo.