ELECCIONES EEUU

La estrategia judicial de Trump se encamina al fracaso y Biden será consagrado

La Corte Suprema no estaría dispuesta a revisar los resultados en tantos estados porque si los resultados cambian se pondría en riesgo la institucionalidad del país.

*Por Horacio Minotti. Director Ejecutivo de Trust Consultora. A medida que avanza el lento recuento, y el resultado final de todos los estados en litigio termina favoreciendo a Joe Biden, la esperanzas del actual presidente Donald Trump de que la Corte Suprema revise los resultados, se desvanecen.

Así como muchos dirigentes republicanos empezaron a tomar distancia del actual mandatario y a instar a reconocer la victoria demócrata, los ministros de la Corte Suprema, recelan de revisar los resultados en tantos estados.

Es que existen votos en litigio en Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia, Nevada y Arizona. La revisión en todos esos estados y eventualmente la anulación de todos o una porción de los votos por correo, generaría dar vuelta la elección y dejar una sensación de fraude generalizado por un lado, y la idea de que la Corte fue la que puso al presidente por el otro.

Por eso, incluso los jueces republicanos del tribunal, que son seis sobre nueve, preferirían dejar pasar ciertas irrregularidades, antes que poner en juego la apariencia de institucionalidad que la democracia norteamericana necesita.

Ya no se trata de un solo estado, como ocurrió en 2000 cuando la Corte intervino en el recuento de los votos en Florida y genero que George W. Bush ganara la elección contra Al Gore, pese al “tufillo” que dejó en el aire aquella decisión. Esa vez también, pese a perder una elección que había ganando en el voto popular, Gore tomó la decisión de no insistir en su reclamo con el mismo objetivo de preservar el sistema.

Ahora, para peor, la revisión debería ser en seis estados no en uno, algo que los jueces republicanos no parecen dispuestos a hacer, al margen de que el fraude haya existido o no.

Deberá el sistema electoral norteamericano, buscar alguna alternativa de modificación, para que los votos remitidos por correo, con serias dificultades, por ejemplo, para comprobar la identidad del votante o cotejar el momento preciso de la emisión de la carta con el voto, no sigan poniendo en duda todo el sistema democrático.