POLÍTICO-ECONÓMICO

No te creo nada

El escándalo de vacunatorio VIP del ya renunciado ministro González García, en medio de una pandemia mundial que ya cobro miles de vidas en nuestro país, no solo sacude al gobierno, sino a toda la clase política.

Ginés, el vacunador VIP, a su lado la melena de Vizzoti, sucesora y posiblemente cómplice.

CRITERIOS. “No te creo nada, no te creo nada, político de cuatro caras”, cantaba hace 30 años Ignacio Copani, en el que fue el único disco de su rala producción que consiguió algunas ventas. Luego, empezó a creerle a algunos, solamente porque le generaban ingresos.

Sin embargo la frase vale en este caso. El escándalo de corrupción que se desató ayer y terminó con la salida del ministro Ginés González García por montar un vacunatorio VIP en su cartera para amigos y colegas políticos, mientras millones de argentinos esperan por su dosis para evitar la muerte, es posible que sea la maniobra currupta más ruin de la historia. No se robaron plata de la gente (o por lo menos no se habla de eso por ahora), le robaron posiblemente a vida a unos cuantos cientos.

Para darle una vuelta de tuerca a las cosas, si bien Ginés salió lógicamente eyectado del ministerio, su reemplazante Carla Vizzoti, la misma que se hizo famosa por anunciar en un mensaje oficial la cantidad de muertos del día, con una payasa al lado (toda una pintura), será quien se haga cargo de la cartera de Salud.

El escándalo que se desató ayer es, posiblemente, la maniobra corrupta mas ruin de la historia.

El evento de la payasa tal vez sea lo de menos. Vizzoti era la número dos de Ginés, su alter ego, su persona de confianza, Vizzoti sabía del vacunatorio VIP y, al menos, no hizo nada. Vale recordar que los funcionarios públicos están obligados a denunciar cualquier delito del que tomen conocimiento en el ejercició de sus funciones, de no hacerlo, el delito lo cometen ellos: omisión de denuncia. Vizzoti, de mínima, miró para otro lado.

La medida de reemplazar a uno por otro, da cuenta de que el “enojo” del gobierno con Ginés, no se produce en el hecho puntual de la corruptela sobre la vacuna, sino en su difusión pública. De otro modo el equipo de González García hubiese volado por los aires en bloque.

Por su parte la oposición va a usar estos hechos en su favor, como dicta el manual de buen político, sería hasta condenable que no se hiciese desde el punto de vista estratégico, pero, como cada evento de estas características en los últimos tiempos, el cimbronazo les cabe a todos, a unos más a otros menos, dependiendo de la coyuntura, pero a todos.

Vizzoti, sucesora, tal vez cómplice y payasa.

Simplemente porque las personas descreen de las dirigencias, las desafían, las retan, cada día un poco más. Esta democracia de participación masiva que propusieron las redes sociales y que incrementó la pandemia (todos encerrados en sus casas participando en redes buena parte de su día), exhibe como nadie cree en ningún dirigente, ni político, ni deportivo, ni empresario.

Y el golpe del vacunagate les pega a todos, porque este tipo de corrupción, supera incluso el de la tragedia de Once: directamente se jugó con la vida de mucha gente. Tres mil dosis reservadas para amigos, que no tuvieron personas con comorbilidades, o personal de riesgo como enfermeras y médicos, para enfrentar al virus cada día. Una aberración.

No son todos responsables, queda claro, el gobierno se lleva la peor parte, pero la idea de que no se puede confiar en nadie, ni siquiera en una emergencia sanitaria como esta, daña a todo el sistema. Las personas que no han podido salir salir de sus casas, con el consiguiente daño psicológico, las personas con familiares fallecidos porque la vacuna no llegó a tiempo, las personas que han visto fundidos sus negocios y se han empobrecido porque al no estar vacunados no podían salir a trabajar, ven como, políticos cuya actividad no parece ser muy relevante para nadie salvo para ellos mismos, conseguían las vacunas en el “boliche de Ginés”.

No son todos responsables, queda claro, el gobierno se lleva la peor parte, pero la idea de que no se puede confiar en nadie, ni siquiera en una emergencia sanitaria como esta, daña a todo el sistema.

Se ha dicho otras veces en estás páginas: la política no está entendiendo que, en tanto se mantenga como una elite por encima del resto, una casta superior e inaccesible que mira a los mortales desde el cielo, un politburó criollo y berreta, se acerca cada día que pasa, un poco más, a su extinción.